Primer día de clase
Aún reinaba el silencio en el ambiente. Las aulas estaban llenas, pero la expectación del primer día se concentraba de tal forma en la mirada de los alumnos, que casi abolía los demás sentidos.
El tutor de Bachillerato continuó exponiendo a sus oyentes los objetivos, contenidos y criterios de la asignatura. Tenía la costumbre de dar cortos paseos mientras hablaba; quizá para contener los nervios; quizá para acortar distancias innecesarias.
En mitad de una frase mientras expulsaba el aire emitiendo sonidos articulados, detectó algunas sonrisas en la penúltima fila. En apenas unos segundos, el tutor percibió un intercambio de mensajes orales; Andrés mostraba a su compañera la última llamada realizada desde su móvil: el número comenzaba con 0033 (prefijo de Francia). Esa llamada movilizó a gran parte de la policía parisina y consiguió desalojar a los 2000 visitantes de la Torre Eiffel.
Andrés y su hermana Clara no sabían cómo invocar la atención de sus progenitores, atareados con mil asuntos inaplazables. Llevaban planeándolo un tiempo. Sus mentes se inundaron de clarividencia cuando supieron que sus padres estaban en París, en una reunión del gabinete del gobierno. Andrés y Clara, cogidos de la mano, sentados en el sofá del salón, miraban sin pestañear las noticias de las 12. Lo sentían por los otros 1998, que disfrutaban de la visita al monumento…suavemente les fue venciendo el sueño… les acurrucaba el sentimiento de sentirse queridos por fin…Andrés oyó a lo lejos la voz del profesor:
-Chicos, fin de la redacción.

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